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Gotson Pierre, Puerto Príncipe, Haití, Junio de 2008
 Hoy día, en Haití, ya no se trata de informar o comunicar en un contexto de dictadura civil o militar, o de una confrontación armada o un conflicto abierto. Por el contrario, reina una situación de paz, que se hace frágil a partir del nerviosismo en el calendario político, la debilidad institucional, la inseguridad, la impunidad y la pobreza masiva.
Desde el año 2006 Haití se encuentra en un período de paz, o al menos de una menor turbulencia, como consecuencia de las últimas elecciones presidenciales que habilitaron a Rene Préval el regreso al poder. Durante estos dos años, a pesar de la persistencia de los a
ltos desafíos económicos y sociales, la violencia política ha decrecido y la perspectiva del poder autoritario ha cambiado.
Esto marca un quiebre con el período de crisis de la primera parte de ésta década, que fue testigo de la caída del ex presidente Jean Bertrand Aristide (Febrero de 2004) bajo la presión de fuerzas internas y externas, seguida de la llegada de las fuerzas internacionales, resolución tomada en junio de 2004 por la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (MINUSTAH).
La situación haitiana se ha desarrollado en los últimos cuatro años en el contexto de una presencia militar internacional, vista por muchas personas como una condición necesaria para la construcción de paz, pero entendida por otras personas como algo inútil, costoso y que infringe la soberanía del país.
Obviamente, este contexto condiciona la tarea de los medios, los medios masivos deben servir como intermediarios no sólo entre actores nacionales sino entre protagonistas nacionales e internaciones, teniendo en cuenta todo el tiempo los cambios que se van produciendo en la realidad socio-política.
Larga historia de la participación de los medios en el futuro de la nación
Desde mediados de 1970 los medios se vieron tradicionalmente involucrados en la defensa de derechos. En esos años, la paz bajo la dictadura de Duvalier era considerada “paz de cementerio”. Los medios se propusieron como tarea vencer la libertad de opinión y expresión al costo de sangre y daños extensos a las instalaciones técnicas.
En los últimos 30 años varios periodistas enfrentaron un destino trágico en Haití a causa de su temeridad, su convicción en la causa de la democracia, el progreso y la justicia social. Lograron, sin embargo, ser exitosos en revolucionar la prensa modificar su conexión con la realidad diaria en un período señalado por la sucesión de situaciones volátiles y tiempos de estabilidad.
Bajo la dictadura Duvalier, lo que era conocido como la “prensa independiente”, encabezado por la estación de radio privada Radio Haití Inter, desarrolló la tendencia de contraatacar el poder proveyendo información adicional sobre la situación socio-política del país, abriendo un espacio de reflexión crítica y denunciando las prácticas autoritarias y corruptas.
Esta tarea iba de la mano con la promoción de valores culturales nacionales y universales, especialmente la promoción del Créole, el lenguaje hablado que era comprendido por todas las personas haitianas, que hasta entonces había sido excluido del mundo de los medios, los círculos intelectuales y el discurso político. Los periodistas “independientes” y los medios de la época, contribuyeron de esta manera a sacar a la mayoría de la población de Haití del silencio, animando la expresión y la acción ciudadana que condujo a la caída de la dictadura en 1986 y preparó el camino para la democracia, el desarrollo y la paz.
Las tradiciones autoritarias son muy resistentes y la prensa haitiana ha tenido que enfrentar repetidos ataques de los poderes civiles y militares a lo largo de los años siguientes que se caracterizaron por la inestabilidad. Cada tanto la pesadilla comenzaba otra vez, sin poder borrar la libertad de opinión y de expresión considerados ya como un hecho, aún durante el sangriento golpe de estado de 1991-1994, en el cual murieron muchas personas. En este tiempo pudimos ver la instalación de numerosas redes de radios comunitarias que atravesaron el país desarrollando experiencias de desarrollo participativo y comunicación barrial.
El régimen del ex presidente Jean Bertrand Aristide (2001/2004) quien reinstaló las prácticas autoritarias del pasado, fue aplastado por una rebelión militar acompañada por una movilización social mediatizada. Los medios y los periodistas eran concientes que jugaban un importante rol en la búsqueda de la paz sin autoritarismos. Esta situación también demostró que, en algunos casos, los medios podían ir demasiado lejos en intervenir directamente a favor de un sector u otro en situaciones claramente polarizadas, afectando de esta manera la capacidad de ser mediadores creíbles.
Al mismo tiempo, cambios en el ambiente de los medios no han pasado sin consecuencias. Además de la explosión de medios que ocurrió a inicios de los 1990, la propiedad de los medios masivos ha visto importantes cambios dada la expansión de la lógica empresarial a nivel de las estructuras de los medios y el inicio de la concentración de medios.
Los medios de cara a los conflictos/problemas de paz
En el año 2008 los medios se encuentran en el centro de un problema muy complicado en Haití, causados por espíritus libertarios y al mismo tiempo todo tipo de importantes asuntos basados en múltiples intereses, sean nacionales sean internacionales. En general la situación del país enfrenta grandes desafíos económicos y sociales, que deben responder a exigencias contradictorias dado que son atraídos por diferentes actores.
Los sectores sociales buscan fortalecerse como actores y desarrollar su capacidad de expresarse en la construcción de una sociedad diferente. Los sectores empresariales así como los sectores políticos no desean perder su control sobre la vida pública y la capacidad de imponer su pensamiento para la construcción del futuro. Lo mismo es verdad para los sectores internacionales.
En esta compleja situación, jugar un rol a favor de la paz requiere de los medios y los periodistas, capacidades y esfuerzos que van más allá de las exigencias que han enfrentado en años pasados.
Deberán poder cultivar y reafirmar su independencia editorial, articulada a favor de los intereses públicos y colectivos y no en la defensa de intereses individuales; deberán darle valor al contexto social cuando el contexto neoliberal enfatiza la economía en una sociedad en la cual el Estado no cumple su rol de proveer servicios sociales; deberán adoptar una actitud humilde y aceptar el cuestionamiento de sus prácticas a la luz de los derechos de la comunicación.
Al mismo tiempo, los profesionales de la comunicación deberán comprender que no pueden reemplazar la economía, a los actores políticos y sociales y que éstos tienen la capacidad de cumplir sus compromisos, dejando que los medios cumplan sus objetivos libre y responsablemente.
Gotson Pierre es un periodista profesional, editor de la agencia en línea AlterPress (www.alterpresse.org) y ex presidente de la WACC-Caribe. |